Reyes indiscutibles del casi perpetuo verano de estas tierras santigueras, son el sol y el calor. A ellos se les atribuye el temperamento fervoroso y ardiente del hombre de estos contornos, sin que se pueda distiguir qué tanto tiene de mito o realidad. La ubicación subtropical de la ciudad y el único canal de ventilación que tiene -la bahía-, contribuyen, junto al régimen solar, a que se registren en este territorio las temperaturas más altas del país durante todo el año.
Tabla de temperaturas y precipitaciones anuales (2007)
Julio y agosto son los meses más calurosos; diciembre, enero y febrero son los más frescos. Como factores determinantes en la formación de este clima se identifican la cantidad de radiación solar que se recibe, las particularidades de la circulación atmosférica sobre el país, y la diferente influencia de las características físico-geográficas propias de la ciudad. La existencia de microclimas con floras y faunas de extraordinaria diversidad y colorido y un alto porciento de endemismo, hacen a Santiago y sus alrededores un lugar atractivo para el turismo de salud y ecoturismo. La naturaleza regaló a Santiago más de 300 días de sol al año, propicios para alegrar el espíritu de quienes viven o visitan este lugar. Estamos hablando de un sitio para el buen caminar, para el disfrute de la frescura de los parques, los exquisitos jugos de exóticas frutas tropicales, y los refrescantes baños en el mar. Un sitio para encontrar incluso algunas rarezas como "rabos" de nubes que contrastan con el maravilloso azul del cielo, o lluvias generadas con inusitada rapidez, pero de gran intesidad. No caben dudas entonces que Santiago es, como afirman los que lo visitan alguna vez, un paraíso tropical en eterno verano ... |





